CHAPTER ONE

EL MILAGRO DEL MILENIO

By Ken Kalb

(Translated by Gilda and Guillermo Sanchez)

Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis - Hambre, Guerra, Peste y Muerte -- galoparán con furia cruzando la faz de la tierra, según un creciente grupo de sensacionalistas que divulgan su tipo especial de locura del milenio. Vender miedo bajo extrañas formas, es una industria enorme y lucrativa, y esta mítica división presenta un mercado fértil para que los profetas y alarmistas del fin del mundo te absorban en su red. Casi todas las noches, algún programa de radio o televisión conocido presenta un programa con una versión alarmante de cómo todo se va a derrumbar: un desplazamiento de los polos, colisiones de asteroides, un virus del espacio sideral, aparecerán anticristos, las profecías bíblicas del Apocalipsis, bandas de fotones, secretos de la Gran Esfinge, reportes de los rollos del Mar Muerto, mensajes de almas sin cuerpo, extraños escenarios de OVNIS y extraterrestres, nuevas tomas de Nostradamus y Edgar Cayce, y otras formas de histeria del fin de los tiempos. Todas y cada una suenan convincentes, y todas tienen algo que vender.

Pero no va a suceder nada que se le parezca: "No te preocupes, sé feliz" decía Meher Baba. Cada momento estamos creando nuestro futuro. Nuestro destino todavía está por escribirse o por sellarse.

Al mismo tiempo, no se puede negar que los jinetes de Durero de verdad tienen fuerza, pero no como aseguran la mayoría de los pronosticadores proselitistas. La cordura y la verdad son bienes cada vez más raros y valiosos en nuestros días. Lo que sí, es que estamos viviendo en un momento trascendente: tiempos como los que vivió la gente en la época en que nació Cristo.

¿Acaso no sería maravilloso que nuestros brillantes científicos usaran nuestra avanzada tecnología para construir la máquina de la paz mundial, un aparato que se encargara de las tareas de limpieza y de equilibrio ambiental, un instrumento que previniera las enfermedades a nivel global, o uno para eliminar el hambre en el planeta? ¿Acaso no sería fantástico que los líderes de las naciones se unieran en una visión de unidad e integridad, para la paz, la salud y la felicidad en la Tierra, y que se instrumentara su visión utilizando estas herramientas? ¿Y que no sería maravilloso que los líderes de los negocios y de la industria se unieran y operaran pensando con el fondo de sus corazones y no con la cartera?

La solución a la paz mundial y a la mayoría de los otros problemas humanos del siglo 21, no obstante, es una solución espiritual, no una panacea tecnológica. Indudablemente la tecnología jugará un papel fundamental; pero como una vez dijo el existencialista francés André Malraux: "El tercer milenio será espiritual, o no será".

Y así les traigo noticias buenas y noticias malas a este respecto.

Primero, las malas. No existe ni la tecnología mecanicista ni el dinero suficiente que por sí solos puedan resolver estos problemas. Ni tampoco, al parecer, existe el líder global ni la persona ni grupo influyente (aunque ojalá me equivoque) con la visión, el deseo o la compasión necesarios para iniciar la acción radical que se requiere para transformar nuestros problemas en soluciones.

Ahora, las buenas noticias. Conozco una tecnología que literalmente puede crear milagros. Dios nos ha dado a todos las instrucciones para crearla. De hecho, ya se está construyendo. Se trata de todos los dispositivos que mencioné unidos en uno solo. Y eres una parte fundamental del sistema.

El ser humano mismo es la más extraordinaria tecnología del universo. Cada uno de nosotros está equipado con un poder espiritual el cual, cuando es activado en toda su pureza y claridad, es capaz de lograr que los milagros se manifiesten. Cuando nos unimos en silencio desde nuestra luz divina con una gran intención, logramos la sinergia y multiplicamos esta habilidad. Y cuando millones de personas en sincronía se funden en una visión compartida de la unidad, una oleada muy poderosa de luz inunda y amplifica el campo unificado de la consciencia humana, fertilizado por los milagros y activado a través de la mente y el corazón colectivos de la humanidad. Esto es LuzNueva - LightShift -- la esperanza del futuro. La luz y el amor asombrosos del Corazón colectivo de la humanidad nos facultarán y nos ayudarán en todos los demás esfuerzos inspirados que se centran alrededor del año 2000 y del año del milenio (2000-2001) como la encrucijada donde tomaremos el camino hacia la civilización.

Cuando Marianne Williamson preguntó si la meditación en grupo podría salvar al mundo, el Dalai Lama le contestó: "Si queremos salvar al mundo, tenemos que tener un plan, pero a menos que meditemos, ningún plan funcionará". Se está formando una gran profusión de planes alrededor del milenio como un punto de lanzamiento para elevar la calidad de vida del hombre. Queremos fertilizar el campo unificado de la consciencia colectiva con luminosidad y con amor, como un campesino alimenta la buena tierra para que produzca una magnífica cosecha.

Lo brillante de nuestra mente, la belleza de nuestros corazones y la divinidad de nuestros espíritus nos ha equipado con todo lo que necesitamos para hacer girar el curso de la civilización hacia una dirección más positiva. El verdadero "desplazamiento de los polos" es un ajuste radical en nuestros valores y prioridades. El nuevo milenio es el tiempo para este giro de 180 grados. Si alineamos nuestras mentes y nuestros corazones, todo lo demás caerá en su lugar.

Estos son ocho de los ajustes fundamentales:

  • Debemos reconocer nuestros problemas en su totalidad.
  • Debemos pensar en términos de Nosotros, y no solo de .
  • La humanidad debe considerarse como una familia global, y trabajar y jugar en unidad dentro de nuestra diversidad y en armonía con nuestra variedad.
  • Los líderes de negocios y corporaciones deben abrir sus corazones y practicar un capitalismo compasivo, en el cual la directriz primaria de incrementar la riqueza también tome en cuenta la calidad de la vida y mantenga nuestro delicado y vital equilibrio ecológico.
  • Debemos elegir y facultar a líderes espirituales iluminados que nos hablen desde su púlpito y aprovechen nuestros vastos recursos para dar vigor a programas que nos inspiren para que así podamos satisfacer y rebasar nuestros retos.
  • Nuestra voluntad, imaginación y pasión colectivas deben encenderse de tal forma que nos inspiren a entrar en acción.
  • Debemos vivir aplicando la mentalidad de la regla de oro: que tratemos a los demás, y
  • A la Tierra, nuestra Madre Gaia, como quisiéramos que nos trataran a nosotros.
  • Todos debemos cavar un poco más profundamente, brillar con un poco más de luz.

Consideremos por un momento este punto ejemplar. Hoy en día hay más de 500 multimillonarios en la Tierra cuyo valor neto en conjunto equivale a los recursos de la mitad más pobre de la población mundial. Así es. Quinientos terrícolas valen lo mismo que 3 mil millones de hermanos humanos. El informe de Naciones Unidas de 1997 sobre el Desarrollo Humano estimó que la suma requerida para acabar con la pobreza de todo el planeta era de $80 mil millones de dólares en los siguientes diez años -- menos que el valor neto combinado de los siete hombres más ricos del mundo. Con la excepción de Ted Turner, quien se comprometió a dar mil millones de dólares a Naciones Unidas ­ los demás, el Sultán de Brunei, Bill Gates y el resto del club de los 500, están primordialmente ocupados en hacer aún más grande esta diferencia. Nada más piense ¡cuánto bien podría hacerse con el ingreso por deducciones de impuestos de estos 500 multimillonarios y de otros individuos y corporaciones ricas, si se invirtieran en un gran fondo de la compasión!

Cuando fijamos nuestra voluntad colectiva en una meta, somos capaces de construir con la imaginación lo que pareciera imposible. Lo hemos hecho muchas veces antes. Los siguientes son dos casos históricos.

En 1960, el presidente John F. Kennedy anunció que en una década pondríamos al hombre en la Luna, y así dio inició la Carrera Espacial. El 20 de julio de 1969, la nave Eagle alunizó, para lo que fue: " . . . un paso pequeño para el hombre, un inmenso salto para la humanidad".

Durante la Segunda Guerra Mundial, se tomó la decisión de desarrollar un arma tan poderosa en cuanto a capacidad destructiva, que de inmediato venciera al enemigo y pusiera fin a toda lucha futura. Se dio inicio a un mandato conocido como el Proyecto Manhattan al que se asignaron fondos prácticamente ilimitados y para el que se reunió a un equipo formado por los más destacados científicos, físicos, ingenieros, diseñadores y constructores con el fin de crear la bomba atómica en el más breve tiempo posible. La exigente mentalidad de urgencia que alimentó este proyecto dio como resultado la creación de un aparato del fin del mundo a partir de un concepto teórico, y el 8 de agosto de 1945 Estados Unidos dejó caer la bomba atómica en Hiroshima.

Hoy, en la relativa paz militar que vive nuestro planeta, nos encontramos en un tipo distinto de conflicto global, que en muchas formas es mucho más insidioso que los dos anteriores, porque amenaza nuestra supervivencia misma como especie. Podríamos considerar que la humanidad vive en una Tercera Guerra Mundial, silenciosa pero mortal, declarada por nosotros mismos con la creciente sobrepoblación y con nuestra ambición desenfrenada. Esto se ha manifestado en una sobreproducción y un consumo de tales dimensiones que han resultado en el deterioro y la destrucción de nuestro medio ambiente y de nuestra calidad de vida. Hemos olvidado que "no heredamos la tierra de nuestros ancestros, sino que tomamos prestada la de nuestros hijos". Y es posible que únicamente la increíble voluntad de vivir de nuestros hijos sea lo que genere nuestro futuro.

Ya que nos hemos declarado esta guerra a nosotros mismos, también a nosotros toca declarar una tregua y establecer nuestra paz.

Como no hemos obedecido las llamadas de atención que por decenios se han venido haciendo, de tener un crecimiento cero de la población, el número de habitantes de la Tierra se está acercando a los 6 mil millones, y se espera que para el 2050 se habrá duplicado. La población y el progreso han generado el efecto secundario de enfermar a la Madre Tierra, han retado su frágil y equilibrado ecosistema. El célebre Jacques Cousteau insistía en que nuestros mares estaban en su lecho de muerte, que el plancton y el fitoplancton y los cimientos de la cadena alimenticia se estaban muriendo. A nuestras selvas tropicales, que son nada menos que los pulmones de nuestro planeta, les estamos sacando las entrañas a un ritmo tal, que podríamos considerar como inminente su desaparición. Naciones Unidas ha declarado que para el año 2027 a dos terceras partes de la humanidad les faltará agua dulce limpia, aproximadamente cuando se acabe el petróleo crudo en la Tierra. Los gases de desecho de la civilización están desestabilizando la atmósfera, y la mayoría de los científicos hoy están de acuerdo en que el planeta se está calentando a medida que se va reduciendo la capa de ozono hasta niveles casi de cataclismo. Y podría seguir y seguir, pero tú ya conoces la historia, que no representa un bonito cuadro.

Pese a las conferencias globales en Río, Europa y Kioto, únicamente se han iniciado medidas reducidas para combatir nuestra plétora de problemas ambientales. Los grandes problemas requieren grandes soluciones. Aunque la supervivencia misma de la humanidad está en juego, nosotros ciertamente no tenemos la mentalidad de un Proyecto Manhattan ni de la Carrera Espacial para resolver estos monumentales retos del milenio. Pero yo definitivamente espero que nuestra energía colectiva en LuzNueva - LightShift genere las sustancias adicionales que requerimos para ayudar en la labor de Naciones Unidas para desarrollar un Capítulo sobre la Tierra, sustancial en materia ambiental y que se haga obligatorio para el año 2000, y que emprendamos cientos de actividades llenas de inspiración que estén enfocadas al milenio como la encrucijada donde nos dirijamos a un futuro más brillante.

La fecha mística, mítica y mágica del año 2000 sirve como punto de ignición de la gran esperanza de que la humanidad se reúna como una familia unida, que irradie paz y luz y con una fuerte intención. En medio de obstáculos abrumadores, tenemos la oportunidad de dar un giro de 180 grados para ir de uno de los periodos más destructivos en la historia del hombre hacia una nueva era enfocada en una visión más brillante de paz y cooperación; que sea sustentable y que haya unión para todos. Cientos de miles de hombres, mujeres y niños ya están uniendo fuerzas en LuzNueva - LightShift los días primero de cada mes al medio día, meditando y orando en todo el mundo. Cientos de proyectos inspirados se están enfocando en el año 2000 como un punto de partida para el giro de 180 grados. Como gusano en crisálida que se transforma en mariposa, una radiante energía rodea el nacimiento del tercer milenio. Existe una esperanza renovada en que veremos los centelleantes ojos de nuestros hijos saludando el nuevo amanecer.

Cabría relatar una analogía beisbolística. Van 6 a cero, con dos outs al final de la novena entrada; Darth Vader está en el montículo del lado oscuro. Las cosas se ven bastante negras para toda la gente del planeta Tierra, cuando de repente, ¡la muchedumbre se vuelve loca cuando Yoda entra a batear! Que la Fuerza esté con nosotros cuando entremos en acción para que se manifieste el milagro del milenio.

"You may say I'm a Dreamer, but I'm not the only one. I hope someday you'll join us: And the world will be as One". (Dirás que soy un soñador nomás, mas no soy el único. Espero que un día te unas a nosotros: y el Mundo será Uno Solo"

--John Lennon

 

"Nunca dudes de que un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos pueden cambiar el mundo. En verdad, son los únicos que han podido hacerlo!"

--Margaret Mead


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