CHAPTER NINE

LOS RITOS DE INICIACION

By Ken Kalb

(Translated by Gilda and Guillermo Sanchez)

Sanación de la humanidad

Creo que, en esencia, la llave que abre la sanación de la humanidad se encuentra en nuestro interior y sólo consiste en balancear los aspectos masculino y femenino de nuestra naturaleza humana. Esta divina unión de lo masculino y lo femenino que hay en nosotros es un espejo del universo, y repite el principio Hermético de correspondencia: "Como es Arriba, es Abajo". Cuando el niño y la niña que hay dentro de nosotros sonríen, se toman de la mano y cantan tra-la-la-la-la, estamos entregados a la divina interacción de todo nuestro ser, en donde la paz eterna, el amor y la felicidad brillan como el Sol.

El problema es que durante la mayor parte de la historia humana el niño se ha venido saliendo con la suya, y la niña ha vivido en la sombra. A medida que cambiamos de era y de milenio, una nueva consciencia está emergiendo y en ella la niña está cobrando fuerza, para ayudar a traernos de vuelta al equilibrio.

Mientras cruzamos el umbral divisorio del milenio, la humanidad se encuentra en una misteriosa encrucijada en nuestro viaje hacia la evolución. Por un lado, nuestro impulso dominado por lo masculino está haciendo su trabajo con el progreso y la tecnología, y un segmento de la población está alcanzando nuevos niveles de prosperidad. Por el otro, esta misma fuerza nos está impulsando más allá del límite mismo de nuestra supervivencia, causando la extinción de miles de especies, y ahora amenazamos la vida de la Madre Tierra y de nosotros mismos. Sin embargo, en esta carrera por hacer frente a nuestra muerte, también nos encontramos en un movimiento masivo de transcendencia o proceso de ascensión, en donde está surgiendo una energía nueva y maravillosa desde las profundidades hasta las alturas de nuestra naturaleza humana. La divinidad femenina misteriosamente nos llama a regresar a su cáliz de creación, en donde todos tenemos la oportunidad de ser nutridos, en donde seremos consolados y sanados. La diosa colectiva que hay dentro de nosotros nos llama desde su infinito manantial de compasión y de amor incondicional para sanar el dolor que hay en nuestros corazones, los sufrimientos de las naciones, las heridas del planeta, las cicatrices del pasado, para que vivamos en paz, equilibrio y armonía. La reunión de toda la humanidad con el lado femenino de nuestra naturaleza que nutre y perdona, para llegar al equilibrio dinámico de nuestro ser íntegro, es un trabajo que está en curso y es la esperanza del futuro. Esto es lo que estamos presenciando en el deseo apremiante de reconectarnos con nuestras emociones, nuestro cuerpo, nuestro inconsciente, nuestra intuición, con nuestra imaginación; en nuestro apasionado abrazo a la naturaleza, a nuestra familia humana, a nuestro medio ambiente y a la Madre Gaia. Lo estamos presenciando también en nuestra reacción contra la explotación política y corporativa de la Madre Tierra, y en que reconocemos la necesidad de vivir en equilibrio y armonía, y no bajo dominación y control. Un sagrado matrimonio entre lo masculino que ha dominado aunque esté alienado y lo femenino reprimido pero que está emergiendo, es una parte importante de la siguiente fase de nuestra evolución.

El paso de la humanidad a través del potente punto de inflamación de la puerta astronómica y astrológica hará avanzar nuestra evolución en esta dirección, cuando se abra La Ventana hacia el tercer milenio.

 

La Ventana mágica

 

Por 30 años me han fascinado los fenómenos planetarios de fines del siglo. En medio del frenesí de las predicciones de cambio en la Tierra en las últimas décadas, me he mantenido firme en mi opinión: Si alguna vez ha habido un periodo fértil para grandes cambios, este sería en "La Ventana" de tiempo que se aproxima. Dos eventos celestes de una magnitud sin precedentes definitivamente bordean el paso al siglo veintiuno: el gran Eclipse Solar Total del 11 de agosto de 1999 y la Gran Alineación Planetaria de principios de mayo del 2000. Este periodo está cargado con promesas de evolución a medida que se van elevando las frecuencias de la Tierra, aunque yo veo que las cosas se están desarrollando de manera diferente de como las pinta la literatura popular sensacionalista, que habla del desplazamiento de los polos, de eras glaciales, de reacomodamientos masivos de masas de tierra y de otros cataclismos. Por supuesto espero un brusco cambio geológico, psicológico y evolutivo en este tiempo, aunque en forma mucho más leve de lo que especula la mayoría de los profetas del fin del mundo. La Ventana es el punto de inflamación para LuzNueva - LightShift: Un embarazo planetario de 9 meses que dará a luz un nuevo y trascendente ciclo de metamorfosis, mientras la Tierra y la humanidad nacen en su siguiente giro en la espiral de la evolución.

Este periodo tiene ramificaciones tanto astrológicas/psicológicas como astrofísicas, que en seguida ilustraré e integraré.

 

El gran Eclipse Solar Total de 1999

 

Desde los tiempos antiguos se ha considerado a los eclipses como significadores de grandes cambios por venir. Debido a que los cuerpos luminosos se bloquean unos a otros y distorsionan u oscurecen la luz, los eclipses cobran un gusto siniestro. Aunque generalmente hay cuatro eclipses cada año ­ dos solares y dos lunares, los eclipses importantes se consideran como una clara demarcación entre un ciclo anterior y el albor del nuevo. Son como corrientes de energía que hacen avanzar la consciencia a través del puente de la evolución.

Treinta años después de que el hombre llegara a la Luna y de Woodstock, el miércoles 11 de agosto de 1999, el nuevo milenio se significará por un Eclipse Solar Total de proporciones verdaderamente milenarias. Astrológicamente, este eclipse compone una poderosa formación de Gran Cruz en las cuatro "puertas de poder", o en medio de los signos fijos ­ Tauro, Leo, Acuario y Escorpión (que representan a las Cuatro Bestias Sagradas ­ el Toro, el León, el Hombre y el Aguila). Esto vincula directamente la energía de la Luna Nueva con la del Sol, alineados en contraposición a Urano, cada cuerpo haciendo una cuadratura con Marte y con Júpiter. Neptuno en Acuario y Júpiter en Tauro forman otra cuadratura, aunque ligeramente fuera de "órbita". La gran cruz es un aspecto del dinamismo, y los signos fijos son poderosos. Se trata de un eclipse increíblemente poderoso que abre el periodo cargado de La Ventana.

El eclipse será visible en un angosto corredor que atraviesa el hemisferio oriental, con la umbra lunar que empieza en el Atlántico, atraviesa Europa central, el Medio Oriente e India, y termina en el ocaso en la Bahía de Bengala. Un eclipse parcial podrá verse en el trayecto mucho más amplio de la penumbra lunar, que incluye el noreste de América del Norte, toda Europa, el norte de Africa y la mitad occidental de Asia.

Qué fascinante resulta que este eclipse de polaridad fija esté enfocado en el eje Leo/Acuario, exactamente cuando la edad astrológica se traslada a Acuario. Porque 13,000 años atrás, a medio camino, cerca del 'Gran Año' o ciclo de precesión galáctica, la Tierra entró a la era opuesta, la era de Leo ­ que suele considerarse como la era del Gran Diluvio, y muy posiblemente del último desplazamiento geopolar y la segunda era glacial. Muchos arqueo-astrónomos ahora están fechando a la Gran Pirámide en la planicie de Giza a esta época, y consideran que la Gran Esfinge, en gran simbología Leonina, codificaba en piedra el nacimiento de esta era.

 

Enero 1, 1999 ­ 111999

 

El primer día del último año del bimilenio, el 1 de enero de 1999, presenta una configuración única de números con un significado metafísico muy poderoso. Si escribimos los números de esta fecha, nos da el 111999, o dos trinidades del primero y del último número. El número uno representa la unidad y el principio o la porción alfa de un ciclo, mientras que el número nueve representa el omega, el fin o la fase eterna. Ambos, el alfa y el omega están implícitos en el 1 de enero de 1999, marcando el principio del fin de un ciclo calendario de dos mil años ­que apunta a los dos, a una conclusión y a un inicio.

 

¡Doble comodín!

 

¡Y aquí se pone bueno! A medida que examinamos el segmento espacio-tiempo de este eclipse, El Eclipse Solar Total del 11 de agosto de 1999 se alinea precisamente 222 días después del 1 de enero de 1999. Ahora bien, el pico del Eclipse Solar Total en Rumania cruza a 45 grados norte de latitud y a 22'30" este de longitud. Si dividimos el hemisferio norte entre 2, nos da 45 grados, y el hemisferio este entre 2 ­ tres veces (2,2,2) nos da 22 1/2 grados, que es el núcleo mismo del eclipse. Ahora, si esto no fuera suficiente coincidencia, el Dr. Frank Espenak, director del laboratorio Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA, indica que la duración precisa del eclipse calculada con reloj atómico será de exactamente. . . ¡2 minutos y 22 segundos! Es demasiado: son tan raras las posibilidades de estos sincronismos, que se me pone carne de gallina mil veces. ¡Y el Eclipse llega 144 (12 x 12) días antes del Año 2000!

¿Qué significa esta carga tan obvia alrededor del número 2? Tal vez tenga algo que ver con la necesidad de equilibrar los 2 elementos del ser: lo masculino y lo femenino, el yin y el yang, lo positivo y lo negativo. Esencialmente, creo que esto se reduce a la interconexión entre tú y yo, juntos: una señal del principio básico de Acuario del "nosotros" en vez del "yo". Esto nos trae a la mente la imagen de Noé y su arca frente al diluvio, subiendo a los animales de dos en dos. La fórmula para sobrevivir en el siglo veintiuno son las sociedades en las que los dos ganan.

 

Y2K y la conjunción Quirón-Plutón del 1/1/2000

 

Otra circunstancia fascinante relacionada con el 2 son los dos dígitos sobrantes de los códigos de las grandes computadoras o mainframes que han generado el odioso problema Y2K de cómputo. Abundan las especulaciones sobre la severidad del Y2K, que van desde que sea un simple trastorno hasta que sea un problema de dimensiones apocalípticas. No cabe duda de que es un aviso sobre lo vulnerable de la tecnología y de cuánto depende la civilización de ella. Porque cuando el Big Ben toque en el siglo veintiuno, los astrólogos anotarán en sus efemérides una rara, precisa y poderosa conjunción Quirón ­ Plutón a 11-1/2 grados de Sagitario. Como la mayoría de las cosas, esto puede operar de dos formas: una crisis de sanación para la humanidad que o bien puede elevarse sobre la adversidad o bien puede sucumbir ante ella.

 

Máximo solar 2000 y la alineación de los planetas

 

El año 2000 llega cerca de un "máximo solar", ese tiempo en el ciclo de once años de las manchas del Sol cuando hay una preponderancia de actividad solar ­ erupciones solares, prominencias, hoyos en la corona, una intensificación del viento solar y un incremento en el número y tamaño de las manchas solares. Los picos en el ciclo de manchas solares indudablemente han demostrado ser momentos de cambio acelerado en la Tierra y de temperaturas más intensas. El máximo solar anterior, alrededor de 1990, fue memorable por el violento terremoto de Loma Prieta en San Francisco, por devastadores huracanes, el Iniki en Kauai y el Andrew en Florida, un desbordamiento sin precedentes del delta del río Misisipi, la erupción del Monte Pinatubo, entre muchas otras actividades que se acentuaron. Once años antes, el anterior máximo solar también coincidió con la furiosa erupción de Monte Saint Helens, el huracán Ewa en Kauai, el clima más severo del siglo en California del norte, el medio oeste y el sur de Estados Unidos, tormentas que dejaron devastación en toda Europa y un incremento del 400 por ciento en la actividad sísmica general en todo el planeta.

Los periodos de mayor actividad solar también parecen ser tiempos de gran expansión o saltos en la consciencia humana. En varios estudios se ha investigado la influencia de la radiación solar en los humanos para tratar de entender los mecanismos implicados. Las investigaciones indican que el sistema endocrino se ve afectado, lo que a su vez influencia la actividad hormonal, incluyendo la producción de "hormonas de la fertilidad", estrógeno y progesterona; la "hormona de la inteligencia", serotonina; y la "hormona de la oportunidad", la melatonina. En suma, ocurre una compleja interacción entre el ciclo solar y la actividad hormonal que parece afectarlo todo, desde la fertilidad humana hasta estados más elevados de consciencia.

Esta actividad magnificada alrededor del máximo solar se amplifica aún más cuando están en sincronía con la significativa alineación de los planetas (como ha sucedido en los dos últimos ciclos). Una alineación fuerte de planetas parece incrementar la actividad de la marea solar e intensificar el viento solar cuando los planetas giran alrededor del Sol ­ algo similar a la manera en que la Luna genera mareas en la Tierra. Aunque los planetas ejercen una fuerza gravitacional mucho menor en el Sol de lo que la Luna ejerce en la densa masa física de la Tierra, el Sol está compuesto de gas helio ligero que explota, de grado multimillonario­ y que responde a influencias mucho mas sutiles. Además, es posible que las "fuerzas" que están operando no solamente sean gravitacionales, sino también magnéticas e hidrodinámicas.

Sean cuales fueren los mecanismos precisos, la alineación de los planetas exacerba la actividad solar al incrementar el viento solar ­ un vendaval constante de partículas atómicas girando en espiral hacia afuera del campo magnético del Sol, que expulsa al espacio miles de toneladas de masa a más de un millón de millas por hora. Algo de este material queda atrapado en la ionosfera de la Tierra, reduciendo la velocidad de la rotación de la Tierra lo suficiente para poner mayor presión en los márgenes de las placas tectónicas, lo cual incrementa la posibilidad de temblores, de volcanes y de climas fuera de lo común. Además, cuando el masivo Júpiter (con un volumen 1,300 veces mayor que el de la Tierra), con sus 16 satélites, forma parte de este tipo de alineación, el mecanismo disparador parece quedar puesto en su lugar.


La Gran Alineación del 3 de mayo de 2000

 

Sin duda, en la mañana del 3 de mayo de 2000, los siete planetas visibles (8 si contamos el ascendente) ­ el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, todos se alinearán dentro de un estrecho sector geocéntrico de 27 grados de Tauro, el signo fijo femenino de la Tierra ­ con el masivo Júpiter exactamente en medio de la configuración. Esto describe la alineación tomando a la Tierra como centro, lo que resulta muy significativo para analizar las influencias astrológicas/psicológicas en los humanos. Desde una estructura centrada en el Sol o heliocéntrica, que explica las influencias físicas en el Sol y a su vez en la Tierra, los planetas de todas maneras se alinearán, pero siguiendo un arco menos severo de 53 grados en el espacio.

Tengo la sensación de que el periodo de La Ventana en verdad será un tiempo de cambio acelerado en la Tierra, en donde muchas zonas sísmicas y volcánicas que ya tenían que haber hecho explosión, dejarán salir toda su presión. No hay que temer esto. Todo: huracanes, terremotos, inundaciones, erupciones volcánicas, tornados, todo forma parte de la manera en que opera la naturaleza; son retos que los humanos siempre han sobrevivido. Posiblemente queramos situarnos precisamente ahí donde queremos estar y con quien queremos estar. Como hemos presenciado en pasados cataclismos, el resultado de estos acontecimientos es que unen a la comunidad humana en un tejido más apretado, a medida que las personas despiertan y salen de su agenda programada para estar al servicio del momento. Nunca he visto un derramamiento más catalítico de amor en la forma de servicio en acción, como durante las catástrofes. Ante la adversidad nace la verdadera espiritualidad. Los vecinos pueden de repente elevar el nivel de su relación yendo de ni siquiera saber el nombre del vecino, ¡hasta vivir juntos! También creo que estos fenómenos han sido exagerados por muchos sensacionalistas que buscan obtener ganancias con la fórmula financiera de vender miedo. Multiplicado esto con el advenimiento del milenio, nos vemos confrontando escenarios salvajes, desde desplazamientos geofísicos de los polos, hasta nuevos mapas radicales con apenas un ligero parecido al planeta actual.

Por lo general, el último lugar en donde aparecen los cambios es en la densa masa de la estructura física del planeta. Se manifiestan primero en el Espíritu y en la Mente antes que en el cuerpo. Considero que los cambios en la Tierra son ajustes quiroprácticos del cosmos. Esto también debe ser un periodo nova para un vigoroso salto en la consciencia humana hasta nuevos niveles de percepción. El que nuestro paso sea fácil a través de La Ventana dependerá de nuestra evolución. Si estamos listos, nuestro paso será ligero y con gracia, pero si resistimos al cambio o vamos al ataque con un ciego impulso masculino, puede ser como chocar contra vidrios rotos. Nuestro futuro vive y está en nuestra visión, en nuestros corazones y en nuestras manos.

Esta es otra razón por la cual el Espíritu pidió la manifestación de LuzNueva ­ LightShift 2001 y que reunamos una masa crítica de personas fundidas en una misma intención, enfocados en un fin y con un espíritu radiante para el 1 de enero de 2000. Es posible que hayas notado que esta fecha cae casi exactamente en el punto medio entre el Gran Eclipse y la Gran Alineación. Preparados con estos conocimientos, parecería que la actividad humana ideal que debemos emprender es elevar la vibración colectiva del campo unificado de consciencia, desde el plano interior, para que rinda el resultado más positivo.

 

El despertar del elemento femenino eterno

 

En astrología, la conjunción es el aspecto más poderoso; representa la combinación y la magnificación de las cualidades del arquetipo de los planetas involucrados. Debido a que en cada Luna Nueva se forma una conjunción con el Sol, entender la energía iniciatoria de este punto mensual en el ciclo lunar es una forma práctica de experimentar la energía de la conjunción. La Gran Alineación es una conjunción de los 7 planetas visibles o "conscientes" en Tauro, el signo fijo femenino de la Tierra. La clave para cada una de nuestras respuestas individuales es este campo magnético intensificado que será nuestro nivel de evolución o "vibración". Ya que en el nivel evolucionado este tiempo representa una oportunidad espiritual para una gran evocación de los poderes del alma: una gran recordación y despertar del elemento femenino eterno o diosa de la energía dentro de la psique colectiva de la humanidad, experimentaremos una metamorfosis global sin paralelo y una aceleración del desarrollo humano. En este potente pórtico de La Ventana, el elemento femenino eterno está dando nacimiento a un Nuevo Mundo, elevando y despertando a la humanidad a una evolución más avanzada en donde, al nutrir las cualidades espirituales, nos trae de vuelta al equilibrio con nuestra fuente sagrada. Tauro es regido por el planeta Venus, que representa el principio femenino, la Diosa arquetipo, el ánima o fuente creadora interna. En la mitología, Venus era Afrodita, la diosa del amor y madre de Cupido, dios del amor. Esta poderosa concentración de energía venusina durante la Gran Alineación tiene el potencial de abrir el corazón de la humanidad y libera una oleada de amor y de luz sin precedentes ­ diferente de cualquier cosa que el planeta haya jamás experimentado.

Todos los signos del zodiaco tienen una evolución más alta y una más baja. La clave astrológica para el signo de Tauro es Yo Tengo, que representa la Gran Cosecha. La evolución más alta de este signo significa que la posesión más grande de todas es el Amor o Espíritu Santo ­ la única cosa que de hecho es real. Y con este don de la Gran Cosecha llega toda su abundancia ­ salud vibrante, creatividad, devoción, servicio, la generosidad por encima del egoísmo y equilibrio, así como una alineación del deseo personal con el bien mayor. Como ha mostrado el pasado, nuestro predicamento actual ha sido causado principalmente por la arrebatiña indiscriminada por la riqueza y el poder a costo de la calidad de la vida humana. Una humanidad evolucionada, elevada por este salto en la evolución, puede ahora unirse a través de la visión, inspiración, devoción y pasión por crear los canales para que el Espíritu fluya al mundo en innumerables manifestaciones milagrosas.

A medida que avanzan las frecuencias evolutivas en el punto de inflamación de La Ventana, habrá elecciones críticas que cada uno de nosotros tendrá que hacer durante esta transición del mundo. Tendremos que elegir la sabiduría por encima de la ignorancia, el amor por encima del miedo, lo espiritual por encima de lo material, la gran visión del Orden Divino por encima del drama de nuestros pequeños mundos propios. Este será sin duda un periodo catalítico de una gran limpieza y purificación global, en que el Espíritu nos facultará para vivir a lo grande y para tomar opciones atrevidas y sabias. El capullo que cobija a la mariposa por salir se está desenmarañando para dar lugar a la nueva creación que está a punto de emprender el vuelo.

 

Y los muros se vinieron abajo

 

En mi último libro, La Gran Catarsis, delineo toda la sucesión de los cambios planetarios que demarcaron el punto de transición en la primavera de 1996 de la era de Piscis a la era de Acuario. Los significadores planetarios primarios fueron el movimiento de Urano desde Capricornio hacia el radiante aire de Acuario en el 2003, y Plutón desde Escorpión hacia el fiero buscador de la verdad, Sagitario, en el 2008. Esta combinación nada más sucedió una vez en el último milenio, un tiempo que la historia registra como El Siglo de las Luces. El traslado de los planetas exteriores de signos de tierra a signos de agua, de signos de aire a signos de fuego, marca la iluminación de las energías inconscientes que se llenan de brillo, y mezcla la fórmula de la alquimia para el despertar de la humanidad y para que entre la Verdadera Edad de la Consciencia. Para mi gran sorpresa, asombro y deleite, en el equinoccio de primavera de 1996 el cometa Hyukatake lucía por las noches un brillo azul en el cielo, con lo cual hizo realidad la antigua profecía Hopi de la Estrella Azul Kachina que señala el cambio de las eras. Exactamente un año después, el asombroso y resplandeciente cometa Hale-Bopp, aparecía gloriosamente en los cielos previos al amanecer. En mi mente, esto enmarcó una firma cósmica atrevida y bien demarcada para el cambio de era. En 1997, Júpiter también se trasladó del signo de tierra Capricornio al cargado aire de Acuario, y en enero/febrero de 1997, Júpiter y Urano se fundieron en una magnífica conjunción, soportada por una formación de planetas en forma de estrella en el signo del nuevo período de Acuario ­ formando una magnífica estrella de seis puntas con todos los demás planetas.

En 1998, la primera vez en 165 años, Neptuno entró a Acuario por donde transitará hasta el 2012. Este planeta de la mente inconsciente está sintonizado con el poder galáctico y se enfoca a la consciencia masiva. La evolución elevada de Neptuno trae compasión, amor universal y unidad, y el signo de Acuario es regido por Urano, el Despertador. Con unas dos mil religiones en la tierra y un solo Dios que la gran mayoría describe como amor, tenemos mucho terreno común que hallar. La siguiente fase promete ser una en que se vendrán abajo muchos muros dogmáticos en la evolución del hombre hacia la verdad universal y el amor divino, cuando nos demos cuenta de que dentro de nuestra diversidad, todos somos hijos de Dios en la familia humana.

 

El cambio de las eras y las conexiones galácticas

 

También en 1999, después de 20 años de 'interceptación', la órbita de Plutón se aleja del retorno de Neptuno y regresa a su posición usual, más potente, como el planeta mas distante de nuestro sistema solar, y como conducto con el resto de la espiral galáctica. Muchos enlaces galácticos se alinean sincrónicamente para despertar todavía más a nuestra consciencia, porque en este momento Plutón hace una conjunción con la estrella de primera magnitud, Antares, el corazón rojo de Escorpión, cuidando el centro del corazón sagrado de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Simultáneamente, Alcyone, el Sol central de las Pléyades, se mueve sobre la cúspide de Tauro hacia Géminis, marcando un estímulo a la consciencia y una comunicación fuera del círculo del ego hacia la espiral galáctica. Esto sugiere unos intensos episodios finales de purificación, sanación, despertar, integración y maestría, desafiando el paso a través del punto de inflamación de La Ventana hacia el nuevo milenio. También, al parecer, numerosos monumentos antiguos y sitios sagrados en todo el planeta fueron específicamente construidos para codificar en la piedra este cambio de las eras y para activarse en alineación astronómica: Stonehenge en Inglaterra, el Cañón del Chaco en Nuevo México, Callanish en Escocia, Chimney Rock en Colorado, entre muchos otros. Porque con el cambio de las eras en este potente vórtice de la cúspide, marcado por la alineación de los solsticios en el mismo plano que nuestra galaxia, estamos simultáneamente cambiando muchas velocidades cíclicas poderosas.

 

La Ventana del 2012

 

Por supuesto, el siguiente máximo solar llega a su pico en el muy anunciado año de la fecha del fin del calendario de los Mayas en el año 2012. Abundan las especulaciones sobre el fin de los tiempos cerca del término de este Baktun número 13, que es supuestamente el final del calendario Maya. Los Mayas también se dedicaron al estudio profundo de las manchas solares y su relación con la Tierra y los cambios en la consciencia, y relacionaban los ciclos de Venus con las manchas del sol y con cambios en el campo magnético. He visto increíbles cálculos que siguen el "súper número" de los Mayas de 1,366,560 ó 20 ciclos venusinos de manchas solares de 68,328 días, que marcan el poderoso y transformador cambio del campo magnético solar al término de este ciclo de 26,000 años en el 2012. También he sido testigo de un asombroso trabajo para decodificar las ruinas del Templo de las Inspiraciones en Palenque, donde se exhibe la alquimia estelar de una cultura mágica que deja un mensaje en la piedra de un viaje de retorno solar en el 2013. La comunicación de este último fractal del calendario parece ser una clara señal para que hagamos a un lado el miedo, y entremos rendidos y llenos de asombro al amanecer de la nueva realidad solar. Gran parte del mundo del pasado sin duda ya debe encontrarse muy avanzado en el camino de su desaparición. Lo que caiga hecho cenizas y vuelva a surgir de los restos formará la fundación del mundo del mañana en un terreno más evolucionado y sagrado. Nuestra habilidad de unirnos como una familia humana estará en el corazón mismo de esta transformación.

Porque en el lenguaje de Tzolkin ­ el círculo sagrado y el módulo armónico que representan las permutaciones infinitas de los principios universales de Hunab Ku, el Creador, el número 13 tiene un significado sagrado en grado superlativo. En el circuito de la memoria galáctica del Zuvuya, todas las cosas regresan a sí mismas. El número 13 es el cielo más elevado de los Mayas; ahí todos los finales dan nacimiento a un nuevo comienzo. Para el año 2012, espero ver a una cultura humana floreciente en la que nuestros hijos estén experimentando ambos "el Cielo en la Tierra", y "un camino de regreso a las estrellas", tanto en los magníficos cielos, como en los centelleantes ojos de los niños.

"Lo más bello que podemos experimentar es lo misterioso. Es la fuente de todas las verdaderas artes y ciencias".

­Albert Einstein


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